Ser o no ser comunista - Rubn Pneal Blog´s

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4 de Febrero del 2018

Ser o no ser comunista


 

[…es importante darse cuenta de que el miedo, la codicia y el deseo de poder no son la disfunción de la que estamos hablando, sino el producto de la disfunción, que es un engaño colectivo profundamente arraigado en la mente de todo ser humano. Muchas enseñanzas espirituales nos dicen que nos libremos del miedo y el deseo. Pero estas prácticas espirituales no suelen tener éxito. No han ido a la raíz de la disfunción. El miedo, la codicia y el ansia de poder no son los factores causales primarios. Procurar ser una persona buena, o mejor, parece una cosa recomendable y noble, pero es una empresa que no puede salirte bien a menos que haya un cambio en la consciencia. La razón de ello es que dicho intento forma parte de la misma disfunción, es una forma más sutil y elevada de auto exaltación, de deseo de más, un reforzamiento de la propia identidad conceptual. No te vuelves bueno a base de intentar ser buenos, sino permitiendo que emerja esa bondad. Pero solo puede emerger si cambia algo fundamental en tu estado de consciencia.

La historia del comunismo, inspirado originalmente por nobles ideales, ilustra claramente lo que ocurre cuando la gente intenta cambiar la realidad exterior —crear un nuevo mundo sin un cambio previo de su realidad interior, de su estado de consciencia. Hacen planes sin tener en cuenta el programa de disfunción que todo ser humano lleva dentro: el ego.]

Fragmento recogido del libro Un nuevo mundo ahora escrito por Eckhart Tolle.

Por motivos personales y de subsistencia emocional, me estoy volviendo a leer los libros de Eckhart Tolle. Hace unos 10 años me encontré con estas publicaciones que para mí son como una compilación de remedios para conseguir el despertar de la consciencia. Hay muchos otros libros y cultos, como es el Zen que trata todo esto directamente y utiliza estos mismos términos.

Todo fin, de toda religión en esencia es este. Aunque de diferente forma, cada una con sus própios medios - muchas veces son malinterpretadas y utilizadas por motivos egóticos-. La Wicca por ejemplo tiene su manera de llegar a ello a través de la conversación con los dioses, el conectar con la naturaleza, los sacrificios personales, etc. Digamos que el término despertar es una modernización. En todas las mitologías se habla del mundo donde habitan los dioses y demás seres mitológicos. Es lo que buscaban los héroes en las aventuras y odiseas de las antiguas escrituras. El término que se acuña en nuestros días y promovido por el movimiento de la nueva era es:

el despertar de la consciencia.

Nunca olvidaré la primera vez que me topé con uno de estos tesoros espirituales. El libro se llamaba El juego supremo. El título viene a concretar que el despertar de la consciencia es lo más noble en que puede empeñar el tiempo un animal humano. Para mí fue un auténtico despertar. Ni recibiendo terapia de todos los psicólogos del mundo puedes obtener tanta información sobre ti como observándote y dándote cuenta de lo que eres y no eres. Así se puede ser consciente del porqué de tus estados, sufrimientos emocionales e impulsos incontrolados. Pero este observarte es observarte de verdad, no darte escusas y criticar a la voz de dentro de tu cabeza. Es un conocerte, y más que conocerte, es aceptarte sin etiquetas. Es llegar al paraíso a través de ti mismo de forma literal, alcanzar un estado de paz por méritos propios.

Ahora que he abierto el blog y mi experiencia con este tipo de cosas es bastante más amplia con los años, puedo complementar e incluso criticar este tipo de enseñanzas. El texto al que hago referencia al principio de esta entrada, puede ser bastante polémico.

¿Está Eckhart en contra del comunismo?

Es evidente que no, pues apunta que está inspirado en nobles ideales. Aunque toda ideología puede tener ideales nobles según para quien y para qué.

¿Está mal ser comunista desde un punto de vista espiritual-objetivo?

Objetivamente, desprenderte del ego consiste en no identificarte con ningún tipo de forma material ya sea tangible o en forma de producto mental pues no somos nuestros pensamientos y no somos nuestras emociones.

¿Debería dejar de creer en mis ideales y dejar de creer en todo en lo que creo?

Pues eso es un poco complicado.

¿Qué son los ideales?

Pensamientos que provocan emociones.

Yo no soy ni mis pensamientos ni mis emociones.

¿Qué soy?

Solo el que las observa.

¿Entonces no pienso ni me emociono?

Si fueras consciente de lo que eres, comprobarías que no eres tu el que piensa o se emociona, si no que los pensamientos y las emociones son pensadas y sentidas a través de ti y a pesar de ti. Casi nunca surgen por tu propia voluntad.

¿Entonces?

Lo que pasa es que él que pregunta, él que habla conmigo y duda, no eres tú. Tu eres el silencio detrás de eso, lo callado, lo latente. En el momento en el que te indignas estás dejando de ser tú para perderte en una emoción.

¿Está mal estar indignado?

No estoy diciendo que nada esté mal, estoy diciendo que tú no eres ese estado, esa emoción. Es inútil hablar de esto si no lo experimentas.

Y esto en reducidas cuentas es la charla que tendría un maestro y un discípulo que tiene como fin despertar, hablando en torno a lo que llamamos ideologías.

Hay gente que nunca va a despertar, al menos en esta vida. Ni quiere. Hay gente que quiere dejarse llevar por sus pasiones que nada tienen que ver con el juego supremo o incluso nada tiene que ver con ser buena persona. Sin ir más lejos, yo a veces no quiero observarme y me tiro meses sin acordarme de hacerlo. Mis emociones me llevan por donde quieren, al igual que mis pensamientos y me siento muy lejos de estar iluminado.

¿Qué hago? ¿Me voy a un templo budista para no tener estímulos y no reaccionar tanto? Así puedo tener todo el tiempo del mundo para observarme y así poder despertar tranquilo.

Pues la verdad es que a veces esa opción me atrae bastante. Otras veces, cuando tengo más confianza en mí mismo, digo seguro que me puedo ligar a esa… Estoy totalmente en contra del celibato, al menos en mí. Los demás que hagan lo que quieran. No creo que si sabes que estar dormido – si sabes que estas dormido es que estas despierto-, tengas que dejar tus creencias, dejar de ir a manifestaciones, hacer huelga o desquitarte del activismo. Es más, creo que, si lo sigues haciendo y además consigues despertar, conseguirás con creces tus objetivos de una manera más inteligente. Quizá sí es cierto que es bueno hacer de vez en cuando un análisis y preguntarte cuanto de involucrado estás en la causa y si te puedes distinguir y despersonalizarte de ella. El indicador más fiable puede ser comprobar el grado de cabreo que te producen las resistencias que te encuentras en el camino. Muchas veces creemos que debe ser al revés, que no tenemos que parar de reaccionar a los contrarios para poder vencerlos, pero esto ya se debería haber quedado en la edad media con la inquisición.

El problema es lo que ya expuse en una entrada anterior: los partidos de fútbol. Cuando creemos en una ideología sin cuestionarla nunca. Esto es lo que lleva a desequilibrar países y matar a millones de personas, tanto por la izquierda como por la derecha por muy noble que sean sus intenciones.

A mí me gustaría que fueras vegano. Me altero cuando veo que no estás de acuerdo conmigo. Cuando no estás de acuerdo en que hacerte vegano es lo mejor que puedes hacer por el mundo dentro de tus posibilidades. Como cuando pones de escusa a las plantas. Como cuando las únicas escusas que tienes son:

ó que hay que comer de todo

ó que la carne está muy buena.

Y sí, me importan más los animales que los seres humanos. Pero ¿Y qué? Solo estamos conversando o discutiendo. Mis acciones no se basan en eliminar a los que no están de acuerdo conmigo. Un vegano siempre encuentra mucha resistencia y hostilidad, sobre todo desde los que disfrutan con la tauromaquia.

A veces, de tanto que nos identificamos con nuestra causa, somos incapaces de distinguir cuales son los intereses del ego y cuáles son los verdaderos,

- que vendrían a ser: cero intereses personales -,

y encontramos el efecto contrario al que queremos:

que esa gente empiece a luchar por un derecho autoimpuesto a nivel endógeno, de maltratar a otros.

Yo al menos sé que en una conversación no voy a convertir a nadie. Ojalá algún día sepa cómo ser menos reactivo, pero no por eso voy a dejar de ser vegano. Ser vegano es la representación de la nobleza incorruptible. Ni lo que digo, ni como reacciono quieren decir nada en el fondo. Si tengo mis propios intereses personales como puede ser tener una identidad que enaltezca al ego, me es indiferente porque sé que me daré cuenta. Da igual el tiempo que me tome porque si lo hago, además de evitar que mueran animales a mi costa como llevo haciendo hace 12 años, quizá consiga que alguien más haga lo mismo. Quizá sea capaz de hacer ver el sufrimiento que provoca la humanidad solo por su propio placer egoísta.

Si despierto

… quizá.



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